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viernes, 24 de enero de 2020

Cita frustrada

La imagen puede contener: una o varias personas y personas sentadas
Hans Breder


Cuando organicé aquella tertulia tenía dos objetivos: 1.Que todos conocieran las nuevas obras del artista invitado (Juan Bremel). 2. Conseguir una cita con alguien que deseaba conocer desesperadamente. 

Pero se nos fue la mano, al principio se trató de un inocente intento de cooperación, gentilmente todos nos pusimos a disposición de Bremel porque quería crear sobre la marcha, improvisando, un collage. Nos pareció un juego divertido y cada uno empezó a proponer ideas. Las ideas fueron tomando forma, uno propuso el pie, otra el brazo, aquel la mano, la pierna de Sara, tan larga y bien torneada, mi espalda, bueno, no parecía complicado ese engranaje. 

La complicación surgió con el roce, en mi espalda se apoyó un trasero, la mano de alguien se posó sobre mi pierna, mis ojos quedaron prendados de unos pies que ni sé a quién pertenecían, así, entre roce y roce surgieron emociones que se nos escaparon al control. El ambiente se caldeó de tal manera que dejó de hacer frío y el creciente calor fue descubriendo más cuerpos, más roces, más sensaciones. No quieran que les cuente el transcurso del acto, no recuerdo mucho, solo piel, mucha piel, calor y más calor, mi corazón acelerado y partes de mi cuerpo que tendrían que haber permanecido ocultas totalmente liberadas. 

Juan disfrutó mucho, eso me consta porque pudo crear a su antojo. De aquella noche ha surgido una extensa exposición que recorre el país. El resultado ha tenido tal éxito que ha tratado de volver a reunirnos para su próxima creación y nadie ha respondido a su llamada.   

Cada uno hemos visitado la exposición a escondidas, no porque se nos pueda identificar, que el fotógrafo fue muy cuidadoso y no se ven caras en ningún momento, sino porque me ruborizo cada vez que una imagen viene a mi mente y otro tanto les pasará, imagino, a mis compañeros de aventura. 

Para mí, que había ideado, lo reconozco, aquel evento para conseguir el teléfono de Sara, el perjuicio ha sido grande. Un desastre, no me lo digan, lo sé. 
© Yashira  2020




La propuesta para el viernes creativo del Bic naranja es una foto de Hans Breder (1935-2017), fotógrafo germano-estadounidense con una obra visual tan impactante como efímera. para escribir un relato de enredo, divertido y loco. Por si quieres conocer más del artista su página es:


domingo, 5 de enero de 2020

Carta a los Reyes Magos




Reyes Magos, Navidad, Noche, Estrella Fugaz, Postal


Queridos Reyes Magos:

Este año no he sido ni buena ni mala, he sido como he podido cada día, siempre con la mejor intención. A veces me he enfadado, a veces ha habido rabia en mi corazón, he dicho cosas que debería haber callado, he pedido perdón, he mirado al pasado con culpa por lo inevitable, he cometido errores, muchos. Y mucho también es lo que he llorado, he llorado por miedo, angustia, soledad, impotencia; he llorado por tantos seres vivos, del reino vegetal y animal que han muerto en este largo año pasado y que siguen muriendo en tantos lugares todavía; he llorado por tantos niños fallecidos violentamente a manos de progenitores, quienes debían cuidarlos y protegerlos; por las cerca de 100 mujeres fallecidas violentamente solo por ser mujeres, por cada mujer violada, cuya vida ha quedado rota para siempre; por los hombres y niños que han sufrido abusos y que con valentía han comenzado a abordarlos y denunciarlos, por tantos ancianos muertos en soledad, también sufro por los que, aún vivos, están solos y les faltan las fuerzas en el día a día; mi corazón se ha estremecido con las guerras, con las bombas y el terrorismo; con el hambre que azota nuestro país y por la gran hambruna que hay en extensas zonas de nuestro planeta, me entristece cuando veo la opulencia y el despilfarro ignorante e insensible al dolor que existe en nuestra sociedad.
Como veis Majestades, son muchas las razones que me han llevado a la tristeza, hay muchas más que no os relato por no alargar más esta misiva, el objetivo no es contaros lo que seguro ya sabéis, porque conocéis el sufrimiento generalizado de tantos seres en el planeta, el objetivo es pedir la mejora de estas situaciones, no sé si está en vuestra mano traer luz a tanta oscuridad, amor para contrarrestar tanto odio, vivimos momentos difíciles en todo el planeta y especialmente aquí, en nuestra España querida. Hoy, con esta carta no voy a pedir nada para mí, mis necesidades son también las de muchos otros que, como yo, carecen de la estabilidad más inmediata, esencial e imprescindible. Hoy pido por todos, pido que sea la coherencia, la solidaridad, la empatía y el amor hacia todos los seres vivos lo que se instale en los corazones de mis conciudadanos. Me duele mucho ver tanta agresividad, falta de respeto, intransigencia, odio. Hoy no pido cosas materiales, pido AMOR, comprensión, fuerza para llevar los malos momentos y luz, una luz que ilumine el corazón y la razón de cada hombre y mujer de este país. Si en vuestras manos está, vaciad de odio e intransigencia las decisiones que solo llevarían a la destrucción de lo que se debe proteger, para nosotros, los seres humanos de a pie, no es sencilla batalla la que hay que librar. Nuestro mundo es hermoso, aún tras tanta catástrofe, cercana como la del Mar Menor o lejana como ahora la de Australia, confío en que aún es posible revertir la situación con buena intención, ganas y dando pasos certeros, donde no sea el interés económico el que dirija la acción, sino el verdadero deseo de solución.

Y queridos Reyes, no me dirijo a ninguno en particular porque sé que la labor es difícil, extensa y aunque conozco de vuestra Magia, creo que será la cooperación entre todos la que hará posible el buen fin de una empresa de tanta envergadura.

Muchas gracias por recibir esta carta, deseo, con el corazón lleno de esperanza, que sea tenida en cuenta y a partir de mañana la luz vaya iluminando cada paso, palabra y acto de mis hermanos humanos.

Con cariño y respeto, Yashira.



domingo, 29 de diciembre de 2019

¡Sorpresa!




Día De Nacimiento, Celebración, Aniversario De La


Ensimismada en mi lectura recibo con sobresalto el timbre de la puerta.
¿Quién será? No espero visita.
Me levanto con desgana de la cama y al mirar en el espejo descubro que voy sin vestir, sin peinar, una vez más pasaron las horas y no me enteré.
Cuando no tienes que preocuparte de horarios, comida, ni salidas; cuando no existe el tiempo porque no hay despertador que rompa tu sueño, puede pesar, y mucho, la soledad; no es mi caso, vivo junto a ella, la saludo cada mañana al despertar y hasta le hablo ¡Cómo voy a sentirme sola! Mis libros, el perro, los pájaros, las plantas, todos acompañan el día a día, comparto mis ratos buenos y malos, les cuento lo que me sucedió al salir a comprar el pan, bueno, eso el día que me acuerdo de comprarlo, si no fuera por Dino, durante semanas no vería la calle.
Con esta cháchara mental quien ha llamado ya debe haberse aburrido.
Miro tras el ventanuco de la puerta y no hay nadie.
Ya preparada aprovecho para coger la correa y salir a pasear con mi compañero, pero ¿Qué es esto?
Un paquete perfectamente envuelto en papel marrón clásico, sin remite ni dirección.
¿Será para mí? No creo, hace mucho que nadie recuerda mi existencia.
Aunque no sé qué hacer con él, no puedo dejarlo ahí o se mojará, con el invierno llegaron las lluvias, además, me puede  la curiosidad. Lo meto en casa y me dispongo a abrirlo, pero no, he decidido esperar a Navidad. Esconda lo que esconda en su interior será motivo de celebración.  

Hay cosas que es mejor abrir sobre la marcha, contenía una invitación a cenar y una bola de cristal llena de nieve y corazones. El amor llamó a mi puerta. Si no fuera porque acabo de recibir un nuevo paquete hubiera pensado que era una equivocación, pero mi amor secreto, esta vez, ha enviado la dirección de su casa, una foto y una larga carta en japonés. No entiendo nada, pero ¿Desde cuándo alguien entiende a cupido?
© Yashira  2019





sábado, 21 de diciembre de 2019

¡Cuidado! El espíritu navideño muerde



hundertwasser snow
Friedensreich Hundertwasser

Casi es Navidad y no he montado árbol ni belén. Este año, tan duro y pesado, se está resistiendo a terminar, cuento los días, las horas, los minutos. No me atrevo a abrir ninguna ventana, así, en semipenumbra, mis emociones están en consonancia con la escasa luz que se cuela por las rendijas y además, desde fuera, parece que la casa está deshabitada. He elegido esta manera, poco usual, de terminar el año para evitar el bullicio y la luminosidad de estas Fiestas, cuando tienes un estado de ánimo tan bajo y plano, estar rodeada de gente, ruidos y luz puede ser hasta mortal. Ya, suena exagerado, pero ¿acaso el corazón, el cerebro, el cuerpo en general están preparados para sufrir semejantes contrastes? No sé si lo están, pero mi mente no, psicológicamente no estoy preparada para vivir en esa selva durante semanas. Tengo víveres para aguantar hasta pasados los Reyes, con un poco de suerte cuando salga todo habrá vuelto a la normalidad, ni luces, ni música, ni bullicio, bueno, bullicio siempre hay, pero diferente. ¡El teléfono! Olvidé desconectarlo. Suena y suena sin parar. Angustiada por el ruido abro la ventana para lanzarlo fuera.
¡Oh no!
Es listo, como un gusano hambriento se ha colado y lo ha mordido todo. Ahora mi casa huele distinto, a horno de leña cociendo galletas; las paredes parecen vivas, iluminadas; hasta creo entrever pequeñas luces bailando villancicos entre mis libros. No sé de dónde viene el sonido, cerré rápida el cristal y bajé la persiana, pero algo ha quedado dentro. Algo recorre cada estancia, hay una luz imposible, lo sé bien, quité los plomos nada más comenzar este fenómeno. Sonido, olor, color, juntos y mezclados como un complejo cóctel, y en medio yo. Bueno, y ese algo, porque aquí no estoy sola. Siento que se acerca, es como un hormigueo que sube por pies y manos.
¡Me rindo! Abro puertas y ventanas, con un brillante gorro y un matasuegras me voy a la calle. Un ente me mordió y la juerga comenzó, os pongo sobre aviso. 
¡Felices Fiestas a todos!  
© Yashira  2019





Última propuesta del año para el bic naranja: "Para despedirnos del año y dar paso a las fiestas (volvemos el 10 de enero) os dejo que escribáis la historia navideña que se os ocurra a partir de esta foto que nos ha enviado Elena Mójer de la Kunst Haus de Viena, museo realizado por el pintor Friedensreich Hundertwasser que podréis visitar cuando vayáis a esa maravillosa ciudad".


miércoles, 11 de diciembre de 2019

Regreso a ninguna parte



Javier M. Reguera
Yellow Bus, Javier M. Reguera


Llevaba unos días con esa sensación extraña de no pertenecer a ningún lugar, no sabía qué hacer y comencé a deambular en coche sin destino alguno. No sé cuántos kilómetros llevaba recorridos cuando llamó mi atención un autobús, era amarillo y estaba abandonado. En aquel lugar lleno de viejos coches destartalados, brillaba con luz propia, parecía llamarme, salté la valla y me acerqué.

Estoy frente a él preguntándome cuánto tiempo lleva parado, de repente una irracional angustia se apodera de mí al pensar que no pueda ponerlo en marcha, esa angustia me acompaña mientras busco a alguien que me facilite una llave para entrar y comprobar su estado. No hay nadie, busco una oficina o algo semejante y veo un letrero con los horarios, es fin de semana y no abrirán hasta el lunes. Bien, no me queda más remedio que forzar la puerta y entrar. Lo que veo no me decepciona, está viejo, sucio, pero tiene vida, basta dar una vuelta por su interior para comprender que ha vivido mucho, que tiene muchas historias que contar, pero lo más importante, muchas más para crear. Limpio un par de asientos y me preparo a pasar ahí el tiempo que resta hasta la apertura del negocio, no tengo intención de marcharme sin él, es una de esas decisiones que se toman por impulso, sin pensarlo dos veces.

En la mochila llevo apenas una chocolatina y una botella de agua casi vacía, creo que la espera será dura pero la decisión es más fuerte que el hambre o la sed, me tumbo sobre los sillones y me arropo con el saco de dormir que suelo llevar en el maletero. Un ruido me sobresalta, no es uno de esos crujidos típicos de reajuste, es un sonido seco, un golpe que hace temblar la estructura, me despierto sobresaltado y rodeado de luces de emergencia, gritos, sirenas de bomberos y ambulancias, confuso trato de moverme y no puedo, estoy atrapado entre los restos de los butacones sobre los que me recosté. El bullicio va cesando al clarear el día, con la luz del sol todo se ve distinto, ahora estoy fuera contemplando el destartalado aspecto del vehículo, incrédulo y asombrado me alejo de allí, ayer era un majestuoso tesoro, hoy un amasijo de hierro del que he salido sin rasguño aparente y ahí, en medio de la nada, no encuentro mi coche ¿He vivido un accidente real? ¿Ha sido una pesadilla? ¿Un recuerdo en el que me he visto atrapado al dormirme en ese lugar? No hallo respuestas, me alejo caminando hacia ninguna parte, con la creciente sensación de estar muerto.
© Yashira  2019




Para los viernes creativos, esta vez Ana en "Escribe fino" nos pide que pensemos en este lugar, un autobús extraño.

La fotografía es de Javier M. Reguera, de la Serie «City 01Skate Days», 2019.

jueves, 5 de diciembre de 2019

De vuelta a la realidad


Vidrio, Ventana, Roto, Agrietado, Shattered, Templado
Imagen de Internet


Me pregunté qué pasaría si comenzaba a cambiar algo en mi rutina, pensaba en aquellos que nos animan a salir de nuestra zona de confort para conseguir objetivos. 
Comprobé que hay cosas que no se pueden cambiar, antes de ducharme he de salir de la cama, para desayunar tengo que haberme preparado las viandas, la entrada al trabajo es a la misma hora; pensándolo bien poco puedo cambiar. Quizás la ruta, pero estando cortada por obras la vía principal, solo tengo un camino posible; tampoco podré variar eso.
Parecían complicados los cambios. 

Distraído como iba en mis cavilaciones me salté un semáforo en rojo. 

Ahora sé algo cierto, el subconsciente nos escucha y cumple nuestros deseos.
Ya no importan mis costumbres. "Tienes una segunda oportunidad, has sobrevivido". Son las primeras palabras que escucho tras el coma inducido, antes de narrarme mi nueva situación. 
© Yashira  2019



Se acercan fechas cruciales, puentes, vacaciones, cuando tomas el volante llevas entre tus manos una máquina peligrosa, no lo olvides, conduce con prudencia y si bebes, no conduzcas.


viernes, 29 de noviembre de 2019

Porque están pero no se ven



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KozDos

Cuando nació no hubo fuegos artificiales, nadie lanzó palomas al vuelo, ni hubo fiesta nacional, pero había nacido un héroe. 

Su infancia transcurrió sin percances destacables, si acaso, alguna magulladura y algún moratón fruto de su inmadurez. 

Ya mayor de edad empezó a notar que algo en él era diferente, sus compañeros de facultad parecían zombis pegados a la pantalla del smartphone o de la tablet, apenas hablaban con nadie y solo se reunían para beber en los botellones que organizaban otros, casi nunca se sabía quién los había organizado pero todos se apuntaban, bebían y bebían hasta caer extenuados y vuelta a empezar. Él no encajaba ahí, ni bebía alcohol ni consumía drogas, a él lo que de verdad le gustaba era disfrutar de la naturaleza, subir montañas, pasear por los bosques y las playas, tumbarse al sol o en la hierba y escuchar los sonidos que llegaban como un regalo a sus oídos.

Aquella noche salió a pasear bajo las estrellas, no recordaba que había fiesta en el parque, para ser exactos, botellón que, una vez más, no se sabía quién había organizado, miró desolado tantos cuerpos jóvenes, mentes brillantes, seres especiales que sucumbían minuto a minuto anulando su grandeza bajo los defectos de esa anestesia social. Sus ojos rompieron en lágrimas al ver cómo aquella chica tan hermosa, llena de vida, iba siendo despojada de sus ropas sin apenas darse cuenta, semi inconsciente reía mientras sus compañeros de clase, o tal vez, sus propios amigos, casi tan inconscientes como ella la tocaban y fotografiaban. En su cabeza algo estalló, sintió náuseas y decidido se dirigió al lugar, pudo llegar hasta la chica, la sujetó por la muñeca y tiró de ella para apartarla del grupo. Comenzaron a golpearlo, no podía ver con qué pero parecía que se hubiera transformado aquello en una guerra y había armas, alguien le clavó una navaja y calló al suelo soltando el brazo de la muchacha. Nadie reparó en él, quedó allí, tirado. Pasaron las horas y los jóvenes se marcharon, algunos quedaron en el suelo aún unas horas más hasta que el efecto de lo consumido fue menguando. 

Como cada mañana tras la fiesta, el parque apareció sembrado de basura, un campo de batalla con contenedores quemados, bancos rotos y cubierto de objetos de lo más variopintos, los empleados municipales iniciaron su repetitiva labor de limpieza, cada sábado igual al anterior, recogieron de todo y entre los despojos de la fiesta encontraron un cuerpo, lo creyeron borracho y siguieron su labor esperando que despertara, pero no, el chico en ningún momento se movió. Tratando de espabilarlo repararon en la sangre, no estaba borracho, estaba muerto. Ese fue el final de un héroe anónimo que tan solo quería ayudar. Nadie reconocerá su valor, nadie le recordará, solo su familia que, en algún lugar de este mundo ingrato, tiene una tumba que visitar y el dolor de no saber qué pasó. 

Cuando murió no hubo reconocimientos, ni medallas, nadie escribió en el periódico su relato de valor, pero había muerto un héroe.

Aquí escribo para recordar al mundo que hay héroes anónimos que cada día dejan su vida por salvar a otros y nadie los ve. Hay héroes anónimos, masculinos o femeninos, que caminan a nuestro lado, toman café junto a nosotros en la barra del bar, los cruzamos en semáforos, quizá hasta nos apartamos de ellos porque su aspecto no nos parece adecuado, pero son quienes un día, si te hace falta, te tenderán la mano. 
© Yashira  2019




Propuesta de Ana Vidal en el Bic naranja viernes creativo:

¡Enhorabuena Ernesto!

Estamos muy felices porque hoy nuestro querido amigo Ernesto Ortega publica libro de microrrelatos con Enkuadres: Los defectos de la anestesia.
El evento será a las 19h en la Escuela de escritores de Madrid, calle Covarrubias, 1, bajo derecha.
Para celebrarlo, vamos a escribir con la imagen de KozDos, portada del libro, y tendremos que estar bajo los defectos de la anestesia. Drogaos con lo que queráis, anestesiad vuestras mentes, los boligrafos o los dedos que aporrean el teclado. Ernesto nos lo agradecerá… o no.