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lunes, 11 de marzo de 2013

A veces veo sombras

Imagen tomada de Google




Me siento a escribir junto a la luz de la lámpara, algo se oscurece, no detecto qué es. Pienso en  preparar una tacita de té. Al entrar a la cocina  se oculta rápido tras la encimera. Me fijo bien, no hay nada. Esta noche la  tormenta me juega malas pasadas.  Disfruto al tacto del calor de la taza, siento cómo va calmando el frío y tranquilizando mi espíritu, nada como un té caliente para levantar el ánimo. De nuevo sentada frente al papel, comienza el espectáculo: Una hoja en blanco, un bolígrafo medio gastado y mis dedos que no llegan ni a tocarlo. Ante mis ojos esa mancha oscura levanta el papel, lo gira y lo dobla, atónita miro hipnotizada, suena una música suave que no sé de dónde viene porque cuando voy a escribir me gusta que haya absoluto silencio, pero claro, esta vez no soy yo quien escribe, es él, el bolígrafo comienza a bailar al ritmo sobre el papel. En medio de las filigranas un corazón, en el corazón una flecha.


Asustada me pongo en pie al tiempo que un trueno suena retumbando en los cristales, se va la luz y son los relámpagos los que crean fantasmagóricas imágenes. Las sombras ya no se ven, se sienten. Rodeada de ellas soy una más, me rozan y grito. Estoy sola, sé que estoy sola en la casa, me repito continuamente. Cuando ya el miedo está a punto de traspasar mi corazón, vuelve la luz, frente al espejo alcanzo a ver mi imagen ensangrentada. Me toco, me miro, no hay nada. Todo está como estaba, el papel en blanco, el bolígrafo sobre él y el silencio. Ese rotundo silencio que queda cuando la tormenta se acaba.

© Yashira  2013



14 comentarios:

  1. Inquietante, Yashira.
    Imaginación o realidad, lo cierto es que has creado un relato gótico que mantiene el interés y deja la pregunta de si fue eso: imaginación o realidad, y es que todo es posible en una noche de tormenta o en un apagón de luz.
    La frase final me parece perfecta y muy lírica.
    Un abrazo.

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    1. Gracias Isabel, por pasar y por comentar, sé que tu tiempo es valioso. Todo es imaginación, nada de realidad, pero a veces ésta es tan poderosa que supera lo real.

      Un abrazo.

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  2. Me ha encantado. Me he metido de lleno en la historia, hasta que se hizo la luz... y otra vez volvió a ver la hoja en blanco.

    Besos

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    1. Me alegra mucho Henry que te haya gustado. Y sobre todo me alegra verte por aquí.

      Un abrazo.

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  3. Yashira, uff por fin acabó la pesadilla o la realidad. ¡Madre mía! Como has sido capaz de meterme en la acción, en la escena y al final me quedo como el personaje, quieto sin saber qué. Pero, qué más da.

    Me gustó mucho.

    Besos.

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    1. Un placer Nicolás que hayas entrado en la escena. La imaginación a veces juega malas pasadas, sobre todo si el escenario lo permite.

      Besos.

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  4. Qué pesadilla, Yashira. ¿O tal vez no?
    Estoy hecho un lío. Mejor que pasara la tormenta.
    Un abrazo de Mos desde la orilla de las palabras.

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    1. Uy Mos, jaja, siento tu lío, la tormenta pasó y con ella se llevó los restos que quedaran de pesadilla.

      Un abrazo también para ti.

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  5. Un micro perturbador, Yashira; que nos demuestra tu oficio a la hora de escribir, dado que no es fácil crear y sostener esta atmósfera.

    Mis aplausos.

    Un abrazo,

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    1. Gracias Pedro, me halaga que digas eso, no sé si tengo mucho oficio, pero si sé que pongo ganas.

      Un abrazo.

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  6. Llego la primavera a mi pais desde lejos te mando su ternura y calor para que sientas la paz de la brisa. http://marylinlagata.blogspot.com/2013/03/llego-la-primavera.html

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    1. Gracias Marylin, me daré un paseito por tu primavera.

      Saludos.

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  7. Humm, un relato que hace pensar sobre la soledad, el silencio, la falta de amor o su sustitución por la escritura y los fantasmas que rodean a las personas. Lo dicho, un relato reflexivo interesante.

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    1. Gracias Javier por pasar por aquí, puede que haya un poco de todo eso o simplemente sea la imaginación, que ante la tormenta, comienza a volar a su propio ritmo.

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Gracias por tu comentario. Me alegra saber que pasaste por aquí.