Me leen...

viernes, 12 de agosto de 2016

Promesa cumplida


Hoy los Viernes Creativos son así...



Tras la noche mágica queda la desolación. 

Los ojos fijos en el cielo, noche en la que el mundo pide deseos, promesas de futuras vidas llenas de sueños. Conforme el amanecer va rompiendo la oscuridad, el firmamento se va rasgando y los cuerpos vibrantes de ilusión unas horas antes, ahora fríos, yacen en el suelo. 

Aquellas estrellas, prometedoras, se fueron uniendo hasta crear una forma extraña de la que manaron grandes nubes, lo que ayer auguraba un futuro, hoy, ya solo ofrece la desolación de una tierra vacía.  

Las Lágrimas de San Lorenzo anticiparon el cumplimiento de Sophía. 

© Yashira  2016







viernes, 29 de julio de 2016

Hipersexualidad

Imagen de Zdzislaw Beksinski


Colaboración para los Viernes Creativos (Ahora de Ana Vidal en el Bic Naranja)


La cantinela de la abuela, que desde niña la acompañó, fue incapaz de evitar el desenlace. 
Mientras la anciana le decía: Niña aléjate de los hombres, no son buenos, no tienen buenas intenciones; ella soñaba con ser abrazada, y curiosa por naturaleza, tenía que experimentar aquello tan terrible que los hombres eran capaces de hacer. 
Desde que, siendo apenas una adolescente, de la mano de un jovenzuelo no mucho mayor, pudo conocer esa sensación que te embriaga hasta casi perder la razón, supo de lo que no prescindiría más. Y de ello hizo su profesión, ya sabes lo que dicen “nada mejor que trabajar en lo que más te gusta”. 
De forma despectiva algunos le llaman ninfómana, lo que nadie esperaba era que encontrase un sátiro a su medida. 
© Yashira  2016





viernes, 22 de julio de 2016

Conjurando miedos


Propuesta de Ana Vidal para los Viernes Creativos del Bic Naranja.



Si cierro los ojos desaparecerás, si cierro los ojos desaparecerás, si cierro los ojos desaparecerás...

¡No puedo hacerlo!


Muchos me han aconsejado, otros me han animado, hay quienes sólo me han censurado, todos creen saber más que yo, claro, sólo soy una mujer miedosa que no es capaz de cruzar sola un parque. Hoy, decidida por fin a romper con ese conjuro, me he colocado mis deportivas, una mochila blanca con dos bocadillos y un botellín de agua, he tomado prestada la escopeta de caza de mi hermano y en el bolsillo derecho del pantalón guardo, cuidadosamente doblado, un papel en el que he escrito todo lo que sé que soy capaz de hacer, pero hasta ahora no he hecho. Frente a la puerta me doy cuenta de que es menos tenebrosa de lo que había imaginado, y con el corazón a punto de salir por la boca comienzo la gran aventura, estaba convencida de que encontraría ladrones, violadores y quizás algún que otro indigente, pero no esperaba encontrarme contigo. Tus ojos fijos y tu boca abierta no alientan a la serenidad, sé que correr no servirá de nada, tampoco gritar, hablarte parece absurdo en este estado, y no ¡No puedo cerrar los ojos! Me sentaré aquí, en este espacio verde y mullido a esperar que dejes de rugir, te invitaré a comer conmigo un bocadillo, sí, eso sí puedo hacerlo, pero debes calmarte, tan alterado te sentará mal. Precisamente anoche lo hablaba con tu padre, cuando te pones así sacas la peor parte, esos genes enloquecidos que heredaste de tu abuelo.
© Yashira  2016

miércoles, 22 de junio de 2016

Me siento vivo


"Además del noble arte de hacer las cosas, existe el noble arte de dejar las cosas sin hacer. La sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo no esencial". Lin Yu-tang (Escritor chino)


Imagen tomada de Google



Vivimos extremadamente estresados, sin tiempo para nada, cada vez tenemos más adelantos que deberían acortar nuestro trabajo, facilitarnos las cosas, pero aquí estamos, apenas hablamos, apenas miramos a nuestro alrededor, nada nos satisface cuando creo que vivimos en la época en que más cosas podemos disfrutar. ¿Qué nos impide hacer lo que realmente deseamos hacer? Generalmente, la falta de tiempo. ¿Somos capaces de priorizar? Si cada día, a su comienzo, nos tomásemos un tiempo para decidir de las tareas del día, cuáles son verdaderamente prioritarias y cuáles verdaderamente importantes, quizás tendríamos ese ratito que tanto nos satisface para conversar con nuestros hijos, o dar ese paseo que llevamos días posponiendo, quizás sacaríamos ese momento que nunca encontramos para leer el libro que tenemos en la estantería, ya meses, sin poder ni revisarlo. Te hago una propuesta para hoy, déjalo todo durante cinco minutos, piensa en las labores que te esperan, tanto en el trabajo, como en casa ¿De qué puedes prescindir? Haz una pequeña lista y tacha lo que, si no haces hoy, no pasa nada, el mundo seguirá girando igual. Seguramente si no te dejas llevar por la ansiedad habrá tres o cuatro cosas que pueden hacerse en cualquier otro momento, ahora, si ya las has identificado, piensa ¿Qué tiempo has ganado? Y lo más importante ¿Qué puedes hacer con él? Hoy, regálate unos minutos, aunque sólo sea eso, para disfrutar de algo que te haga ilusión, para VIVIR, sólo eso, sentirte VIVO.






viernes, 15 de abril de 2016

Extinción



Viernes creativo de Fernando Vicente.


Imagen de Silvia Grav

Cuando lo contaste no te creímos ¡Tan fantasioso como siempre! Pensó la mayoría. Quién podía imaginar que realmente habías tomado aquello. Días antes apareció algo extraño en el cielo casi vacío de nuestro pueblo, conjeturamos mientras tomábamos café sobre su posible esencia, su origen, su destino, llegamos a la conclusión de que no había sucedido, ninguno pudo verle de cerca. Solo tú dijiste verlo, tocarlo y con aquella especie de jarrón en las manos sorprendías, es cierto, quisiste mostrarnos el contenido y nadie te atendió, las mentes volaban ya por el cuarto o quinto combinado a esas horas. Hoy cuando la resaca me ha permitido abrir los ojos he comprendido que intentabas compartirlo, tarde, no quedaba casi nada de ti, ni cuerpo, ni manos, apenas tus pies aún se mantenían en el piso, te has deshecho como si nunca hubieras estado y sólo ha permanecido en mi ropa ese olor acre, profundo, el olor que desprendía el jarrón que tan celosamente sujetabas. Mientras todo comienza a desdibujarse en mi entorno me pregunto por él, dónde está, qué ha sido de su contenido y entre sueños te recuerdo incitándonos a mezclarlo con la bebida.

© Yashira  2016





miércoles, 22 de julio de 2015

Luna azul




Lola, montada en bicicleta, disfrutaba cada día la aventura de recorrer decenas de kilómetros hasta el mar, ese mar en el que su amado navegaba y desde cuya orilla veía mecerse las olas mientras le esperaba.

El 31 de julio la muchacha admiraba desde la playa la segunda luna del mes y, cautivada por esa redondez, no se percató de su inmovilidad hasta que sintió dolor al respirar, trató de gritar, agitarse, ningún movimiento le era posible. En ese instante otro acontecimiento marcó la vida de la aldea: Escasamente a un kilómetro de la costa naufragó La Berta, pequeña embarcación en la que pescaba Miguel todos los días hasta el amanecer.

Los aldeanos ajenos a la desgracia creyeron ver al astro sonreír. 

En la dorada arena una escultura de autor desconocido quedó para siempre oteando el horizonte. El cuerpo de Miguel nunca apareció y corre el rumor de que, aproximadamente cada tres años, del rostro de la estatua brotan lágrimas y si te fijas bien, en la faz de la luna puede verse la figura de un marinero faenando entre blanca espuma.
© Yashira  2015

Foto cedida por Francisko Martínez García



Este relato está inspirado en una conversación surgida en el chat de los entecianos cartageneros junto a una foto preciosa que vi de Paco M., foto que adjunto para que podáis disfrutar.







viernes, 26 de junio de 2015

Por supervivencia, por eso fue...




Mis oídos cerrados al miedo, a la desilusión, al terror de los últimos años. Hoy no es un viernes cualquiera, es el día en el que comienza mi nueva vida, con la maleta preparada y el corazón en un puño, encaro mi futuro. Ahí quedan los últimos años bañados en penumbra, el ocaso de la niñez que nunca floreció y aquellos momentos cargados de promesas incumplidas.

Hoy, por primera vez en años, camino sin dolor. Mi hogar es el mundo y tú yaces bajo mis pies. La niña que fui contempla aquella bici rosa que nunca me regalaste, piso la tierra que cubre tu cuerpo mientras rememoro las últimas palabras que fui capaz de escuchar: "Si Carmen no viene a casa, irá a la cárcel". Tus últimas palabras antes de la explosión. "Un terrible accidente", publicó la prensa, "el padre falleció en el acto y la niña milagrosamente sobrevivió". Yo nunca lo hubiera hecho. Eran tiempos en los que una mujer pertenecía a su marido y éste la podía golpear hasta la muerte, no la hubieras dejado marchar. Los ojos de mamá miran de frente y ha vuelto a sonreír.

© Yashira  2015



Una historia más, la última de la temporada para el Bic Naranja.