Me leen...

sábado, 18 de agosto de 2012

En el Centro Comercial

CONCURSO A PARTIR DE UNA IMAGEN de TRIPLE C (Julio)



Ese día en el Centro Comercial veía claramente, pero nada resultaba coherente. Andaba entre tiendas repletas de  artículos que no miraba, lo que me llamaba la atención eran ellos, los dependientes: cada uno era de un color diferente, pero eso no tenía razón de ser; éste era rojo, aquel azul, y el verde a mi lado, impresionante. Estaba ajena a todo pensando en sus colores y de repente miré mis pies ¡¡¡No!!! Grité. Aun hoy no podría decir qué sucedió pero estaba volando, debajo de mí todo permanecía como si nada pasara, nadie me miraba ni se preguntaba qué me sucedía. ¡¡No me veían!! ¿Cómo iban a ayudarme? Lloraba y gritaba pidiendo auxilio, pero ni una sola mirada se dirigió hacia arriba. Fijándome en los cubos que había abajo vi algo extraño: no se movían, pero si me dejaba llevar sin resistencia, me atraían. Al principio fue sorpresa y miedo, después pudo más la curiosidad, de todos modos ya estaba todo perdido, en las condiciones en que me encontraba cualquier cosa que cambiara podía ser un alivio. Dejé de resistirme, permití caer despacito hacia el cubo azul que tenía más cercano. Sentí que mi cuerpo se licuaba, y a través del cubo pasaba, la sensación me gustó. Fluyendo a través de los objetos desperté.  El horror se apoderó de mí: Los ojos abiertos y la vida conocida había desaparecido. Me dan vértigo las alturas, aunque no sabría decir desde cuándo. Pero desde entonces vivo flotando, despierta o dormida. 


 


martes, 14 de agosto de 2012

Esta noche te cuento (Azul... Marino)


http://1.bp.blogspot.com/-1fMGc1FxWJw/UBhPGPgZltI/AAAAAAAAAUM/7u1g9A7Iq3w/s1600/mararbol2.jpg 


Con este relato participo en el concurso de Esta noche te cuento.
En agosto: Azul... Marino. 
Os dejo el enlace por si deseáis leerlo.


Azul nacarado 



domingo, 5 de agosto de 2012

El viaje más largo







Me pediste que posara para tu cuadro, necesitabas alguien que transmitiera dulzura, decías. Sabía lo importante que era para ti, de él dependía tu futuro en la Galería. Accedí gustosa y acudí día tras día al estudio dónde las horas transcurrían lentas, muy lentas, y tus ojos posados en mí revelaban todo lo que de ti no sabía.


Conforme pasaba el tiempo fui penetrando en tus pupilas, atravesando mares luminosos dónde cada sensación era diferente a la anterior, conocí más en esos días que en toda mi vida. Nunca hubiera podido imaginar lo que en ese viaje aprendería.

Concentrado en tu obra tu cuerpo resplandecía, tus manos eran mariposas que revoloteaban creando vida, me dijiste cosas que no comprendí, pero en mí crearon la magia de vivirte (vivirme) como jamás sospecharía.

Olvidé mi cuerpo, su existencia, dejé de tener presencia física; sin darme cuenta, no sé cómo ni cuándo, fue en el cuadro donde mi viaje terminó. Tus palabras y el aleteo de tus manos no eran otra cosa que brujería.


Imagen tomada de Internet