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martes, 17 de marzo de 2015

¿Quién eres?



Pintando aquellos extraños bisontes recuperé mi identidad. No fue casualidad que entrase tras aquel hombre a la gruta, se dirigió a las pinturas rupestres y comenzó a copiarlas en su cuadernillo, me gustó la idea y decidí imitarlo en un pequeño block que siempre llevo encima. Sorprendente la destreza que hallé tras los primeros trazos, como si de escritura automática se tratara mis manos recorrían el papel perfilando siluetas, creando formas no recordadas. En unos minutos había recreado toda la cacería y el ritual antes del reparto, asombrado pude verme semidesnudo, rodeado de otros como yo gritando y postrándose ante mí. 
 © Yashira  2015


jueves, 12 de marzo de 2015

Profesión: Descubridor.


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¡Soltad ancla de babor! Gritó el capitán tras el aviso de "tierra a la vista". Todas las miradas se dirigieron al frente y ahí estaba, una isla pequeña, la más pequeña del mundo conocido. Una vez más la pericia de nuestro caudillo había conseguido el milagro de acercarnos sanos y salvos a destino. Cada vez eran más costosas estas travesías, se nos hacían eternos los meses en alta mar, qué duros estos destierros que se repetirían de por vida. 
La embarcación siempre quedaba alejada de la costa y los hombres desembarcaban en pequeños botes con la idea de preservarla de cualquier ataque, a bordo quedaba un destacamento de vigilantes. Mi labor no era necesaria en tierra, permanecía en mi cocina y se reducía el trabajo a los vigías, pero siempre miraba angustiado la playa, la tierra, la naturaleza que de mí se alejaba. En esos momentos dedicaba mis horas al rezo, rezaba sin cesar con la convicción de que sería la única manera de permanecer en mis cabales, me aterraba perder la cabeza. Imaginad cómo me quedé al conocer, por el único superviviente que consiguió llegar al barco, el nombre del lugar: La Isla de las Cabezas Cortadas.
© Yashira  2015





 

sábado, 7 de marzo de 2015

Navidad en Febrero



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Imagen de Christian Pereira Rogel










En el corazón de cada hombre existe un tiempo para comenzar. Este año lo empecé un poco más tarde, exactamente en Febrero. La ciudad se vistió de gala para recibir la noche y ahí estaba yo, con mi gorrito de fiesta y mi matasuegra. Tomé una uva por cada coche que pasó hasta hacer 12, entonces salté sobre ese mar de luces. Comienzo y final, cerrando un ciclo perfecto.
© Yashira  2015

Relato presentado al concurso del Calendario Microcuentista 2016 de la Internacional Microcuentista.




viernes, 6 de marzo de 2015

Vertedero epistolar



Imagen de Jiema para los Viernes creativos de Fernando Vicente


Según una antigua leyenda hubo un tiempo en el que nos comunicábamos a través de cartas, utilizábamos papel, pluma y sobres. En todas las casas había lo necesario, incluso sellos, unas pequeñas pegatinas que facilitaban el tránsito de las palabras. Era un mundo diferente, te sentabas frente a tu escritorio y con buena letra escribías a los amigos, al amor, a la familia, la emoción embargaba todo el proceso; primorosamente doblabas el papel y lo metías en su sobre, pegabas el sello y lo llevabas a correos, a partir de ese momento comenzaba el gran viaje, esperabas el traslado de tus sentimientos, deseos, quejas, hacia su destino.

La persona receptora miraba cada día su buzón a la espera de la apetecida misiva, cuando el cartero llegaba el corazón daba un vuelco, quizás entre las cartas recibidas estaba la esperada, la ansiada, esa escrita especialmente para ti, cerrada y sellada con el cariño de quien sabe la esperas con ilusión. Qué mágico mundo de las palabras ¿Dónde está ahora? ¿Dónde han quedado aquellos buzones? ¿Aquellos sobres? 

© Yashira  2015