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miércoles, 5 de junio de 2013

Por no ser varón.



 Mi relato de mayo para ENTC


En un mes de mayo nació la princesa, era tierna y delicada como la más hermosa de las flores. Pero no todos la veían, la persona más importante para ella, no quería verla.
Creció esperando su atención, se esmeraba en ser la mejor y en destacar en todas sus tareas para que reparara en ella.
El tiempo fue pasando y con él su ilusión de ver cumplido ese deseo.
No faltaba quien le dijera que era la princesa más hermosa, la más inteligente, la mejor educada, quien en cualquier momento le recordara su valor.
Pero en ese tiempo algo falló, la princesa no podía comprender qué veían cuando así la calificaban. Su ceguera fue tan grande que dejó de ver, de verse.
Sus ojos se apagaron y todos se preguntaron: ¿Qué le pasa a la princesa? Los mejores médicos del reino vinieron a visitarla, investigaron todas las causas, hasta las más inverosímiles, nada cambió. Sus ojos permanecieron en la oscuridad.
Todo el reino se fue oscureciendo, el sol se entristeció y las estrellas dejaron de brillar.
Todo cuento tiene su moraleja: Si no le miras, le niegas, si le niegas, reniegas de la vida. Di NO a la discriminación. 

© Yashira  2013




jueves, 30 de mayo de 2013

La otra justicia (REC)





El tribunal apreció cierta rigidez en su mirada que achacó a la tensión del momento, la testigo, angustiada, relataba la sucesión de hechos que nos habían llevado hasta allí. Tras su narración se dio paso al siguiente declarante, la mirada del acusado ahora más relajada, parecía sonreír. Nadie intentó confirmar la anterior historia, la única que podría haberlo condenado, las demás estaban controladas, todos tenían en sus maletines las pruebas de su inocencia, una suculenta suma que garantizaba su inminente puesta en libertad.

© Yashira  2013


miércoles, 15 de mayo de 2013

Desahuciada

 https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgybxPPUKFBrMoRJ5naAw2tCh1lEsP0iUwDI_HPyR9wsPfFoMaDMONTUDasEOoV_ZiMEG0h6P5K2xk8oa-MoyQ7E6U0sqdqfVhLRdSZ437KCeG2Fqmc4qXPkO8Uj6eOxJtJJQ442-69hLE/s1600/cartel+pmi2013.JPG



Hace sólo cuatro años compré el piso de mis sueños, fueron tiempos de apretarse el cinturón para enfrentar el pago de una hipoteca. Creí que era el mejor momento, tenía un trabajo fijo y toda la vida por delante.

Hoy, no tengo nada, me lo han robado todo. Primero fue el trabajo, se temía por el cierre; al fin llegó el comunicado agradeciendo mis servicios, pero ya no era posible mantener ese puesto. Las cosas comenzaron a ir mal en mi matrimonio; llegó el divorcio y unos hijos que mantener en la más absoluta soledad. 

Con el subsidio de desempleo no llegaba. Los niños seguían creciendo y necesitando cada vez más. Fui al banco a pedir ayuda y consejo. Pensé que como nunca había fallado en el pago, serían indulgentes y lo tendrían en cuenta. 

Hoy he recibido una carta del juzgado, el día 31 tendré que abandonar la vivienda. ¿Cómo decirlo a los niños? ¿Dónde viviremos? Un torbellino emocional me envuelve. La angustia no me deja respirar, falta el aire, me acerco al balcón. Todo se nubla y pierdo el control. Mi cuerpo se abalanza hacia el vacío, salpicando la vida en sangre.

© Yashira  2013