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| Ilustración de Mercedes Daza |
Cuando despertó sintió frío, imágenes oníricas inundaban su mente, le
inquietaban.
En un impulso de valentía, intentó levantarse de la cama y comenzar el día.
Allí, fija, estaba ella, una mujer tumbada en la nieve; ¿Por qué?, ¿Qué la hizo
caer?
De nuevo se acurrucó en su cama. Se giró y miró a su lado, como amor
deshojado se desprendía el olor a soledad, y recordó otros momentos cuando el
calor llegaba desde allí, podía abrazar su cuerpo y sentir su pecho fuerte, sus
brazos prestos que le devolvían el abrazo y la vida cambiaba de color; el sol sustituía
a la oscuridad, la brisa llegaba fresca y limpiaba la habitación de cualquier
resto de miedo; las sonrisas iluminaban y el mar se vestía del color de sus
ojos. Su pecho se ensanchó en un amplio suspiro, sí, no había sido un sueño, él
existió.
La mujer del suelo se levantó y la miró con sus ojos vacíos, en la nieve un
rastro de sangre revelaba que ya nada volvería a ser realidad. Recordó esta vez
la traición, la impotencia, el dolor, él, inerte sobre el blanco manto, y su
desesperación.
La nieve fría bajo su cuerpo la despertó.
© Yashira 2013
Ya han pasado unos meses desde que escribí este relato para el concurso de ENTC, pero hoy lo he recordado y lo he vuelto a subir. Será por eso de la "nostalgia", jaja. Saludos y buena semana para todos.