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miércoles, 22 de junio de 2016

Me siento vivo


"Además del noble arte de hacer las cosas, existe el noble arte de dejar las cosas sin hacer. La sabiduría de la vida consiste en la eliminación de lo no esencial". Lin Yu-tang (Escritor chino)


Imagen tomada de Google



Vivimos extremadamente estresados, sin tiempo para nada, cada vez tenemos más adelantos que deberían acortar nuestro trabajo, facilitarnos las cosas, pero aquí estamos, apenas hablamos, apenas miramos a nuestro alrededor, nada nos satisface cuando creo que vivimos en la época en que más cosas podemos disfrutar. ¿Qué nos impide hacer lo que realmente deseamos hacer? Generalmente, la falta de tiempo. ¿Somos capaces de priorizar? Si cada día, a su comienzo, nos tomásemos un tiempo para decidir de las tareas del día, cuáles son verdaderamente prioritarias y cuáles verdaderamente importantes, quizás tendríamos ese ratito que tanto nos satisface para conversar con nuestros hijos, o dar ese paseo que llevamos días posponiendo, quizás sacaríamos ese momento que nunca encontramos para leer el libro que tenemos en la estantería, ya meses, sin poder ni revisarlo. Te hago una propuesta para hoy, déjalo todo durante cinco minutos, piensa en las labores que te esperan, tanto en el trabajo, como en casa ¿De qué puedes prescindir? Haz una pequeña lista y tacha lo que, si no haces hoy, no pasa nada, el mundo seguirá girando igual. Seguramente si no te dejas llevar por la ansiedad habrá tres o cuatro cosas que pueden hacerse en cualquier otro momento, ahora, si ya las has identificado, piensa ¿Qué tiempo has ganado? Y lo más importante ¿Qué puedes hacer con él? Hoy, regálate unos minutos, aunque sólo sea eso, para disfrutar de algo que te haga ilusión, para VIVIR, sólo eso, sentirte VIVO.






4 comentarios:

  1. Tenemos que rebajar la lista de tareas que nos impiden vivir y compartir esa vida.
    Un abrazo.

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    1. Totalmente de acuerdo Alfred. A ver si vamos priorizando y dando más valor a lo realmente importante.
      Un abrazo.

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  2. Tengo la suerte de hacerlo al revés, dedico tanto tiempo a lo que me gusta hacer que casi nunca hago las obligaciones. Claro, que eso es desde que tuve el infarto por hacer lo contrario.

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    1. Entonces ahora querido Ximens eres un afortunado, aunque tuvieses que darte cuenta de esa forma tan drástica, suele ser así, hasta que nuestro cuerpo no se harta de avisarnos y nosotros hacerle oídos sordos, hasta que no nos da un susto grande, no tomamos conciencia.

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